La Inversión en educación como necesidad urgente.

Mendoza en el mes de Octubre del  año 2020

 La Inversión en educación como necesidad urgente.

La llegada de la pandemia dejó al descubierto las enormes falencias que padecemos los trabajadores/ras  de la educación y  la falta de inversión en los proyectos educativos. El Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), informó que a nivel nacional, se necesitaron más de $43.000 para no caer debajo de la línea de la pobreza, cuando  en junio del corriente año, esta línea se posicionó en $38.742,21   (para una familia Tipo en Mendoza)  y $15.133,68 respectivamente.

 Internet se convirtió en un servicio elemental para acceder a derechos como la educación, sin embargo, uno de cada tres mendocinos no cuenta con conexión.   En la mayoría de los casos es por vía celular,  a pesar que  sólo hay 100.240 accesos fijos en la provincia, 1.234.015 son móviles, cuando el promedio de la población ronda casi los 2 millones de habitantes.

 En  estas condiciones, gran parte de la población  tuvo que reacomodar sus rutinas durante la cuarentena, ya sea dando o recibiendo clases, haciendo home office o conectándose con sus familiares y conocidos. Los ámbitos laboral y familiar se amalgamaron en medio de una emergencia sanitaria.

 Los educadores, fieles testigos  de los números del espanto, pero que no son otra cosa, que la cruda realidad, que azota a  nuestros alumnos/as y a   nuestros compañeros/as, son  los que  han buscado sostener el derecho al acceso a la educación. Contemplando y empatizando con  la diversidad de realidades económico-sociales, de los estudiantes y sus familias, supliendo en muchos casos el déficit del Estado (37 mil chicos sin acceso a internet, uno de cada diez  necesita estudiar con cuadernillos y grupos familiares con tan sólo un dispositivo).

La solución no puede ser otra: inversión real en educación,  reconocer la conectividad como un derecho universal, y  elaborar un plan  a conciencia, que incluya a todos los actores involucrados. No debe dejarse de lado infraestructura (nuevas escuelas, refacción de las existentes), recomposición salarial de los trabajadores/ras y la capacitación en servicio para optimizar los recursos existentes. Tanto la Nación, como la provincia, los municipios y el sector empresario, deben ser partícipes y colaboradores de dicho plan, a fin de asegurar la equidad educativa.

No hay lugar a discusión, si realmente se quiere llevar adelante un proyecto educativo, con perspectivas de crecimiento, que incluya a todas y todos,  a fin a  las necesidades del conjunto.

Mariela Magallanes (docente en  Nivel Primario y Jóvenes y adultos)

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